Al principio no estaba nada de acuerdo con la decisión de
dividirlas. Creo que toda esta
moda de dividir finales la inició Harry Potter, aunque no seré yo quien me queje de esto porque,
en mi opinión, la jugada de la Warner con la saga del mago dio como resultado
dos de las mejores películas de la saga. Sí, sé que la primera parte acaba en
un cliffhanger, pero es un cliffhanger maravilloso que da a entender la pérdida
definitiva de la inocencia de nuestro protagonista representada por medio del
asesinato de un entrañable personaje y cierra parcialmente de la trama de las reliquias. La 7.1 es, además, una película con un
estilo visual bastante rompedor dentro de la saga que se adapta a la perfección
a una historia que gira en torno a la incomunicación, de
manera que los escasos momentos de sense
of wonder y ternura romántica (que en la sexta abundaban a punta pala) se recibían
como un soplo de aire fresco. ¿De qué va Sinsajo parte 1? Pues de la lucha por
el dominio de los medios de comunicación y de su importancia en el conflicto
bélico.
El problema es que Sinsajo no tiene tanta chicha ni momentos
climáticos como Las Reliquias de la Muerte y por ello es más difícil decidir el
punto exacto donde dividirlas sin que el final deje insatisfecho. Aun así, yo
creo que la película, aunque pueda resultar un poco muermo para los que no
están muy interesados en la historia de Katniss, acaba de forma aceptable y
mantiene un encomiable equilibrio entre fidelidad al material original y
ajustes de adaptación.
El mejor cambio de todos es, sin duda, la incorporación de
Effie Trinket al distrito 13. Nunca comprendí la infrautilización de este gran
personaje en el tercer libro. Effie, además de ser un personaje sumamente
divertido, representa el cambio de mentalidad de los ciudadanos del Capitolio.
Su función en la película está perfectamente justificada y encima aporta ese
punto de calidez y comicidad que esta historia pedía a gritos. Por cierto,
tiene un momento de fan-service con Haymitch que muchos vais a agradecer.
Otro personaje que se ve muy beneficiado en la adaptación
cinematográfica es Coin, a la que añaden un trasfondo trágico que no estaba
en el libro. Eso sí, va a dar que hablar el cambio a perra psicópata que experimentará
en la segunda película.
La dirección de Francis Lawrence es muy buena e inyecta la
tensión adecuada a cada escenas. (atentos al momento musical, es una completa
pasada). La fotografía es muy oscura porque gran parte de la historia se
desarrolla en un maldito búnker, pero saben aprovechar el espacio y consiguen
planos muy chulos. La BSO de James Newton Howard, uno de mis compositores
preferidos (brutal sus trabajos con Shyalaman), acompaña a la perfección las
imágenes. Y la Jenny, a pesar de no enfundarse toda esa vestimenta de reina de las
folclóricas que lucía en la anterior, nos regala una interpretación
espectacular.


